ALEJANDRO MONTES

A

lejandro Montes (Langreo, 1984) es el ejemplo vivo del chef pastelero que respira dedicación por todos los poros de su piel. Con vocación pastelera desde que tiene uso de razón, Alejandro inició su andadura en Barcelona, en donde coincidió con algunos de los mejores profesionales del ámbito.

Tras su paso por varios obradores españoles y formaciones internacionales y convertido en una promesa de la gastronomía dulce española, obtuvo varios reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional, proclamándose Mejor Pastelero Joven de España en 2006, Mejor Chocolatero de España 2007 y alzándose con la Medalla de Oro del Open de France de Desserts en 2010, entre otros. Ahora aterriza en Madrid con un equipo humano inmejorable para continuar su exitosa andadura profesional utilizando para ello sus mejores armas, que no son otras que el trabajo, el estudio, el sacrificio, el carácter, la paciencia, la creatividad, el apoyo y, sobre todo, la humildad.

Carta de Alejandro Montes:

Mi nombre es Alejandro Montes Suárez. Desde que tuve uso de razón me sentí atraído profundamente por la gastronomía. Como en muchos casos mi familia es muy rica gastronómicamente hablando. Las tardes interminables en la cocina con mi madre Marta y mi abuela Luisa despertaron en mí un sentimiento especial hacia la comida, su elaboración y especialmente por los dulces. Con apenas seis años ya me quedaba en una pastelería, Venecia, en Sama de Langreo, Asturias, mi tierra natal. Mis padres trabajaban y me dejaban al cargo de Ma. Aurors y J. Ángel. Allí formé mi primer croissant. El olor de la bollería cociéndose y ver la vitrina de pasteles rebosante a primera hora de la mañana quedaron grabados en mí.

Cuando llegó el momento de decidir a que me dedicaría en la vida, yo lo tenía muy claro.

A pesar de que mis amigos, conocidos y gente cercana se decantaba por carreras universitarias u otro tipo de estudios similares, yo lo tenía claro: quería ser pastelero. Es lo único que encendía una chispa dentro de mí. Pastelero porque me gustaban los dulces y porque siempre me ha gustado el arte, las manualidades. Era la profesión perfecta: gastronomía dulce y arte. Salí de mi casa dirección a Barcelona y comencé mi andadura profesional. Allí comencé a descubrir realmente lo que era la pastelería: trabajo duro y arte efímero. Para mí son dos frases que resumen bastante bien muchos de sus aspectos. Durante esa época tuve la inmensa suerte de ver pasar y conocer a profesionales, ver sus creaciones, su forma de trabajar, sus ideas, su elegancia y la forma en que la gente los miraba y escuchaba. Todo esto me motivó aún mas para seguir adelante. Eran mis ídolos, y quería ser como ellos!

Tras pasar por varios obradores de Barcelona, tras pasar horas y horas, días y días, sacrificio y dureza comencé a considerar que era pastelero.

Mi afán por evolucionar, aprender, conseguir objetivos y sentirme orgullos de mi profesión me llevo a participar y ganar en 2006 el título de Mejor Pastelero Joven de España (CANJOP 2006). Al año siguiente me presenté al Trofeu Lluís Santapau, proclamándome Mejor Maestro Chocolatero de España (MMACE 2007).

Ambos son para mí el mayor orgullo y alegría profesional hasta el momento. Han sido fruto del trabajo duro, la paciencia, el sacrificio, el cansancio y tantas cosas más que todos los que hemos pasado por eventos de este tipo entendemos y valoramos. Las cosas que valoramos realmente en la vida son las que nos han costado con mucho trabajo.

Hoy empieza una nueva etapa de mi sueño. Mamá Framboise es para mi la suma de todo trabajo, sacrificio, ilusión, fuerza, carácter, paciencia, apoyo y, sobretodo, humildad. Con la ayuda de todo mi equipo pondremos en práctica nuestra forma de entender la pastelería y hacerles disfrutar a todos nuestras maravillas.


¡Bienvenidos a nuestro universo dulce!